lunes, 30 de noviembre de 2015
Una hipótesis, un Potlatch y el cambio (T3)
Me ha sorprendido encontrar en el texto del libro "An introduction to Scientific Research" de E. Bright Wilson Jr. un ejemplo sobre el establecimiento de las hipótesis, ilustrado con la experiencia de un antropólogo. Dicha hipótesis es formulada de manera errónea, al confundirse con una norma o principio. Tal y como dice el autor, en las ciencias sociales resulta más difícil probar una hipótesis, pero eso no significa que se deba omitir dicho paso. En antropología se han producido muchas investigaciones etnográficas y etnológicas, verdaderas obras precisas y detalladas, en los que la interpretación de culturas, códigos, conductas, actos o rituales depende siempre de la propia percepción del etnógrafo. Y esta percepción está ligada a su forma de entender, interpretar y explicar dichas cuestiones, tanto en su entorno conocido como en el que está investigando. Pero resultan insuficientes para poder probar una hipótesis. Un aspecto, que además se encuentra en los estudios de las ciencias sociales, es la aplicación del carácter cualitativo por encima del cuantitativo. En el caso de la antropología predomina casi exclusivamente el primero, lo que hace aun más difícil separar los aspectos subjetivos de cualquier interpretación.
Se me ocurre un ejemplo histórico en la antropología que ha tenido muchas interpretaciones, el Potlatch. Se trata de una ceremonia de los indios de la costa noroeste de América, en el que se realizaban donaciones de todo tipo de bienes y grandes banquetes que eran interpretados como relaciones jerárquicas para reforzar alianzas. Otros lo veían como una forma de adaptación cultural a las fases cambiantes que se daban en esa época, con periodos alternados de abundancia y escasez. Otra interpretación lo explicaba como un derroche y afán por ganar estatus social, y llegaron a prohibirse en Canadá durante décadas. Tres interpretaciones a cada cual más diversa, pero posiblemente todas ellas válidas según el momento, lugar, colectivo o evento estudiado y analizado.
Esta idea de interpretación mudable, y por tanto de investigación cambiante, me ha recordado la cuestión que se comentaba en el texto “Ciencias duras, ciencias blandas, ciencias sociales y humanidades” de Juan José Ibáñez. En ella se define la cualidad de dureza de una ciencia en relación al grado al que se ha llegado respecto a la formalización matemática de las teorías. Es indiscutible, que siguiendo dicha taxonomía, las Ciencias Sociales y Humanidades se encuentran, como bien dice el autor, en el furgón de cola. A eso se le añade la dificultad en refutar, corroborar o replicar una teoría en el ámbito social. Si la vara de medir es esa, queda claro que estas ciencias ocupan el mencionado furgón, y no hay más que volver al ejemplo del Potlatch arriba mencionado para entender que corroborar una teoría sobre el por qué de este rito es prácticamente imposible. Al igual que en el resto de ciencias, aún más en antropología, un método científico infalible, como hemos visto, no existe, pero si pautas o aplicaciones más acertadas que pueden servir como modelo para reproducir en tu propia investigación. Lo que también me ha parecido interesante en el segundo texto, es el cambio de rumbo que toma el mundo académico cuando, por intereses político-económicos, se empiezan a valorar más lo ámbitos prácticos y de aplicación, que los teóricos, pudiéndose así algunas ciencias blandas convertirse en algo más duras. Resulta que la ciencia no está libre de modas y parece que se rige igual que el resto de los ámbitos que rodean a los seres humanos, tal y como ya teorizaba Heráclito, lo único que permanece constante es el cambio.
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Tu reflexión introduce caminos complejos... Hay sujetos de estudio donde la matematización es (casi) imposible. Sin embargo no dejan de existir "marcos explicativos", modelos en los que encajar las observaciones. Y serán mejores o peores en la medida en que expliquen más cosas a partir de menos hipótesis (una especie de principio de parsimonia, o navaja de Ockam). Yo el caso de los Potltch se lo leí a Marvin Harris, y me convence mucho su aproximación evolutiva a la antropología. Me parece un marco conceptual que, a partir de ideas muy sencillas, explica de forma muy convincente muchas observaciones (tabús alimentarios de diferentes culturas, etc.).
ResponderEliminarPor supuesto, como siempre, esto es una opinión personal.
Muy interesante lo del principio de parsimonia, lo breve si bueno...
ResponderEliminarJusto mencionaba a Marvin Harris en la T5, que mediante una metodología rigurosa encuentra explicaciones causales lo más científicas posibles basadas en las necesidades básicas de las poblaciones. No deja de ser una aproximación desde el materialismo, pero válida, al fin y al cabo desde mi opinión claro.